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Las colaboraciones en el Diseño Textil: Conectar para crear

A lo largo de la historia, los artistas han colaborado unos con otros, al igual que con creativos de distintas disciplinas, del diseño de moda a la elaboración de estampados, el tejido o la sastrería.
No es complicado ver el motivo: el acto de colaborar en si no solo une a dos individuos en un mismo nivel social, si no que además provoca una colisión creativa de ideas, influencias e inspiraciones. En su extraña y maravillosa imprevisibilidad, los resultados finales de una colaboración pueden resultar controvertidos ocasionalmente, pero en el mejore de los casos, son innovadores, atractivos y constructivos.

Las colaboraciones entre artistas y diseñadores de moda son posiblemente uno de los ejemplos más claros, dando resultado a tejidos que se destacan de entre un mar de ofertas homogéneas, y atrayendo un renovado y estimulado interés en ambas artesanías. En resumen, las colaboraciones inteligentes crean tejidos que realmente destacan sobre las demás, especialmente en lo que a abastecimiento de tejido se refiere.

Pero este tipo de iniciativas no suceden porque sí. Requieren de que un individuo contacte a otro para abordar la idea de la colaboración, y de la misma manera precisa de que el otro esté de acuerdo en tomar los riesgos y experimentar juntamente con el él. Los compradores de moda que han hecho esto mismo, a menudo han logrado encender así la llama creativa que ha hecho prender su imaginación. En ocasiones, también han provocado controversias al subvertir las expectativas y crear innovaciones digamos, demasiado rompedoras o sorprendentes para algunos de los espectadores. De cualquier manera, es todo este significado que hay detrás de la producción de moda lo que distingue la moda de simples prendas de vestir.


Primeras innovaciones en el diseño de la moda

Por supuesto, muchos artistas individuales han mezclado distintas disciplinas artísticas y fuentes de inspiración con su trabajo. William Morris, conocido como el padre del patrón progresivo, revolucionó el mundo del diseño de interiores al romper con lo tradicional y tomar inspiración de la fauna salvaje británica para la elaboración de sus papel murales y sus dibujos textiles. Su enfoque fue totalmente rompedor y su inspiración, de un gran alcance. No únicamente puso en primer plano la idea del patrón y la impresión, si no que además fue uno de los grandes precursores del concepto del diseño de productos.

“Morris creyó firmemente en la importancia de crear objetos bonitos y bien hechos que pudiesen usarse en el día a día y que fuesen producidos de una forma que permitiese a sus creadores permanecer conectados tanto a sus productos como a las otras personas”, explica el V&A Museum. Su impacto en el Movimiento Arts and Crafts fue significativo. Una reacción contra lo que en ese momento vieron como una industrialización dañina, fueron los motores y precursores de este movimiento, que también buscaron alterar el valor que la sociedad victoriana daba a como se fabricaban y disfrutaban los objetos: digamos que se trataron de los primeros defensores de lo que hoy conocemos como moda sostenible.


Abogando por la moda sostenible

Dada la situación en la que se encuentran muchos de los que trabajan en el diseño textil y el abastecimiento de telas, esto puede sonar sorprendentemente familiar. Con el aumento que se ha producido en lo que a la fabricación en masa de tejidos se refiere, usando materiales de baja calidad y diseño deficiente, una parte de los compradores, diseñadores y casas de moda están luchando por crear y conseguir buenos tejido mediante medios éticos. Están respondiendo al creciente interés de los consumidores, por la moda sostenible en un mercado cada vez más consciente del medio ambiente.

Morris, como visionario que era, también se esforzó por romper las barreras en una sociedad que él sentía que era injusta y por abolir el elitismo del que fue testigo, especialmente en el mundo del arte. En toda Europa, la siguiente generación de artistas vio el diseño textil como un medio para hacer que el arte fuera accesible a las masas. Desde los artistas modernistas franceses de antes de la guerra, Sonia Delaunay y Raoul Dufy, hasta los rusos Liubov Popova y Vavara Stepanova, hubo un movimiento deliberado que buscó unir los mundos del arte fino y del aplicado a través del diseño textil. Algunos de los ejemplos más impresionantes de su trabajo fueron presentados en la exposición de 2014 "Artist Textiles: Picasso to Warhole" en el museo londinense “Fashion Textile”


Este fue un periodo de experimentación para muchos artistas, incluyendo la pionera tejedora Anni Albers, que se convirtió en la cabeza del taller de tejidos de Bauhaus en Alemania a principios de los años 1930. Albers se había propuesto ser pintora, pero pronto descubrió que su pasión era tejer. Descubrió que la estricta cuadrícula del telar le daba la estructura y estabilidad para ser creativa que la pintura, sin embargo, no podía ofrecerle. Sus extraordinarios diseños textiles la convirtieron en la primera artista textil en ser protagonista de una exposición individual en el MoMA, y más tarde empezaría a experimentar con el grabado, en el que también se destacó. Curiosa y segura, la intrépida experimentación de Albers supuso una fuente de inspiración para muchos diseñadores que la siguieron.


Colaboraciones ingeniosas

La Segunda Guerra Mundial provocó un cambio fundamental en las actitudes hacia el arte, y uno que, especialmente, hubiera encantado a gente como Morris. Al dejar de ser visto como los sellos distintivos de la riqueza y el estatus, los “Tejidos artísticos” se hicieron accesibles para todo el mundo, particularmente a través de la ropa producida industrialmente, con un carácter comercial. Se trató de una era de colaboraciones muy emocionante, con todo tipo de ‘alianzas’ artísticas forjadas entre fabricantes textiles y renombrados artistas, desde Edinburh Weavers que produjo chales diseñados por Marino Marini y Victor Vasarely, hasta la firma británica Ascher Ltd que trabajó con Henri Matisse y Henry Moore.

Algo más tarde, y dirigido por el visionario Reeves Lewenthal, propietario de la galería Associated American Artists (AAA), Fuller Fabrics, con sede en Nueva York, produjo su célebre colección ‘Modern Master Prints’, con tejidos diseñados por Dufy, Chagall, Miró, Léger y Picaso. En un intento por mantener los materiales asequibles, Lewenthal y Fuller Fabrics decidieron utilizar la impresión con rodillo en lugar del método mas cotoso, la serigrafía.

Del abastecimiento de tejidos al diseño textil revolucionario

La libertad de jugar a combinar el arte y el diseño textil ha seguido inspirando a los artistas desde entonces. Durante los primeros años 60 se vió al artista pop Andy Warhol pasarse al textil, también, con un gran abanico de diseños inspirados en la comida, algunos de ellos siendo conocidos recién ahora de forma internacional. Styled by Design, una exhibición producida por la compañía de ilustración de moda Gray M.C.A en 2017, buscó celebrar “la relación revolucionaria entre los artistas modernos y los fabricantes textiles de la posguerra del siglo XX”. Esta exposición mostró desde serigrafías de los años 40 de Hepworth con Ascher Ltd y atrevidas piezas de jacquards de los 60’ de William Scott, hasta pañuelos de seda de Patrick Heron y piezas de Vivienne Westwood.

Se podría argumentar que una de las razones por las que Liberty’s of London ha conservado su estatus durante 140 años, ha sido la valentía de sus clientes al invitar a los principales artistas y marcas del momento a trabajar en colecciones de edición limitada. Fred Perry, Dr. Martens, Supreme, The North Face, Florence and the Machine, Nike… Y la lista sigue. Muchos de estos proyectos han demostrado que los artistas que trabajan en este tipo de colaboraciones no tienen porque tener los mismos antecedentes y que, en realidad, un “choque” de culturas es estéticamente más interesante.

El dar un toque refrescante a los tejidos con los que componemos nuestra ropa casual “diaria”, es el tipo de choque creativo que despierta la imaginación y, en última instancia, las ventas. En la misma línea, la colaboración artística entre Vans y el Museo Van Gogh hizo que las obras de arte populares se transformaran en “obras maestras para vestir”, y los consumidores encantados rápidamente agotaron la colección.

Colaboraciones controversiales

En otros casos, estas colaboraciones han resultado más controversiales. Es el caso de la colaboración de 2017 entre Supreme y Louis Vuitton, con la cual se unieron para producir una colección de edición limitada y el resultado de la misma rozó la histeria colectiva. La vanguardista marca “callejera” uniendo fuerzas con una casa de alta costura fue apodada por algunos como “la mejor colaboración en la moda”, mientras que otros devotos de Supreme estaban disgustados por que vieron esta colección como una traición a la identidad de la marca. Una cosa es segura: es un proyecto que hizo que la gente hablara sobre sobre el diseño, la colaboración artística y la experimentación de una forma que lo “cotidiano” no lo hubiese conseguido.

La exclusividad de las colecciones “cápsula” como esta son quizás el ingrediente clave para el éxito de cualquier colaboración. Irrumpir demostrando tal valentía artística no está exento de riesgos, pero al aplicarlo a un pequeño porcentaje de una colección, hace que aquellos que trabajan en el suministro de telas pueden permitirse el lujo de tomarlos porque los parámetros son claros. Las producciones pequeñas y de “prueba” no solo promueven la exclusividad, despertando el interés del consumidor, si no que también se prestan a promover la moda sostenible. Al producir telas con materiales de calidad, el valor de las prácticas artísticas, y a veces artesanales, se ve restaurado, lo que nos devuelve a la preocupación de Morris tanto por el proceso como por el resultado.


Medios para la colaboración

Las ferias textiles brindan oportunidades fantásticas no solo para inspirarse por los tejidos que en ellas pueden descubrirse, si no que también para acercarse a los fabricantes y proveedores de tejidos para entablar todo tipo de conversaciones que pueden resultar en significativas colaboraciones. Y estas no tiene porque detenerse ahí gracias a los canales de comunicación en línea, que permiten a compradores y proveedores desarrollar relaciones dondequiera que se encuentren, a cualquier hora del día o de la noche, en tiempo real.

Una cosa es segura: la tecnología está revolucionando el proceso del diseño, permitiendo que personas tan diversas como diseñadores de materiales, fabricantes de telas e investigadores tecnológicos o científicos se reúnan para ver si un material completamente nuevo puede crearse a través de sus colaboraciones.

Y tú puedes ser el siguiente!

Prueba plataforma gratuitas que te ayuden a encontrar el artista o creador correcto para tu proximo proyecto. Todo empieza con una conversación, y quién sabe, tu próxima colaboración podría resultar tan innovadora e interesante como las muchas colaboraciones que hemos visto a lo largo de la historia.

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